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Viernes, 23 de octubre de 2026

"De lo espiritual en el arte", de Kandinsky

Josep de C. Laplana reflexiona sobre el vínculo entre arte y espiritualidad a partir del pensamiento de Wassily Kandinsky y de su libro De lo espiritual en el arte, una obra clave para comprender el camino hacia la abstracción

10 de octubre de 2026

Más de uno puede pensar que el Instituto de Arte y Espiritualidad Sean Scully, que promueve el Museo de Montserrat, es una ocurrencia más entre muchas otras semejantes que se insertan en el ambiente de la posmodernidad, que el binomio Arte y Espiritualidad solo es una moda, un sarampión que afectará al pensamiento sobre el arte durante una temporada, hasta que llegue otra corriente intelectual que lo desbanque.

Es bien cierto que en el desarrollo de las ideas estéticas no hay nada inmutable ni eterno, porque el arte está vivo y la vida significa movimiento y crecimiento, pero dejadme decir que el binomio "Arte y Espiritualidad", aunque puede tener expresiones o modalidades que se ponen de moda y que después decaen, en el fondo son dos conceptos que se implican sustancialmente, de tal modo que constituyen una constante que atraviesa toda la historia del arte.

No nos extenderemos en explicarla; solo quisiera proponeros la reflexión que hizo sobre este tema, hace más de cien años, Vassily Kandinsky (Moscú, 1866 – Neuilly-sur-Seine, 1944), el gran "inventor" del arte abstracto.

Vassily Kandinsky

Una trayectoria entre Rusia y Europa

Detrás de cada obra de Kandinsky late siempre su alma rusa. Recibe formación artística en Odesa, Moscú y Múnich. Se entusiasma con el fauvismo francés, que quería introducir en los ambientes artísticos que frecuentaba. Fue miembro fundador del movimiento Der Blaue Reiter, máximo exponente del expresionismo alemán.

Al estallar la Primera Guerra Mundial regresó a Rusia y vivió intensamente la Revolución de Octubre de 1917. Cuando se estableció el sóviet, llegó a tener responsabilidades en el ámbito de la educación y de la promoción artística. El desacuerdo con otros artistas, promotores de la propaganda monumental soviética, lo llevó de nuevo a Alemania, y desempeñó un papel importante dentro de la Bauhaus, el movimiento artístico más vanguardista del momento, hasta que llegan el Tercer Reich y el régimen nazi; entonces se instala en París, donde murió poco después. Doy estas pinceladas biográficas para situar cronológicamente al personaje de cara a quienes no lo conocen suficientemente.

La dimensión espiritual del arte

Kandinsky publicó su libro Über das Geistige in der Kunst (De lo espiritual en el arte) en 1912, y ese mismo año se agotaron dos ediciones. ¿Qué es y de qué trataba este libro que alcanzó tanto éxito? Desde principios de siglo, Kandinsky anotaba en una libreta los pensamientos sobre arte que consideraba dignos de recordar, y a partir de este material bien ordenado surgió el libro del que hablamos. El propio autor explica el objetivo que se proponía de cara a la formación artística:

"despertar la capacidad de captar la dimensión espiritual en las cosas materiales y en las abstractas es una facultad absolutamente necesaria de cara al futuro, que posibilita innumerables experiencias".

Impresión III, de Vassily Kandinsky
Impresión III, 1911. Óleo sobre lienzo, 77,5 × 100 cm.
Städtische Galerie im Lenbachhaus, Múnich.

Esta idea se convertirá para él en un leitmotiv que repetirá de mil maneras; en el escrito Punto y línea sobre el plano, publicado durante la época de la Bauhaus, en 1926, escribía:

"No todo es visible y comprensible o, dicho de otro modo, bajo lo visible y comprensible se oculta lo invisible e incomprensible. Nos encontramos en el umbral de una época y de un camino, solo uno, que nos conducirá hacia unas profundidades que únicamente vamos percibiendo poco a poco".

Composición 8, de Vassily Kandinsky
Composición 8, 1923. Óleo sobre lienzo, 140 × 201 cm.
Guggenheim, Nueva York.

Hacia un nuevo lenguaje pictórico

Kandinsky fue uno de aquellos personajes rusos carismáticos, con alma de profeta, que se remiten a Tolstói, pero con diferencias notables. El pensamiento de Kandinsky no es sistemático, no avanza progresivamente, sino que se expresa por centros concéntricos. Para comprenderlo con provecho, hay que leerlo desde una simpatía crítica hacia él.

Su libro De lo espiritual en el arte está lleno de frases sugerentes y luminosas, pero también de hipótesis inconsistentes, a veces procedentes de su adhesión —también muy matizada— a la Theosophia. Es famosa su teoría sobre el simbolismo místico de cada color, arbitraria, subjetiva, pero sugerente. Estas divagaciones teóricas coincidían en el tiempo con sus primeras obras abstractas. No hay duda de que Kandinsky, con estos escritos suyos y con sus primeras obras abstractas anteriores a la Gran Guerra, preparaba "proféticamente" y abría caminos hacia un futuro insospechado. Dice en el libro que comentamos:

"El artista consciente no se contenta con copiar fielmente un objeto material como si fuera un objetivo fotográfico; intenta "idealizarlo" excluyendo los detalles innecesarios, estilizarlo, una operación que mañana recibirá otro nombre. En arte, la copia es inútil.

Este afán de concentrarse en la expresión es el punto de partida para que el artista avance hacia objetivos puramente artísticos, es decir, estrictamente pictóricos. El artista deja de lado el argumento "literario" y se concentra estrictamente en la composición de todo el cuadro, creando formas que se interrelacionan, se combinan, subordinándolas a la composición total".

Composición IX, de Vassily Kandinsky
Composición IX, 1936. Óleo sobre lienzo, 113,5 × 195 cm.
Centre Pompidou, París.

La gran aportación de Kandinsky a la historia de la pintura y del arte consistió en eliminar el concepto del arte como disciplina o doctrina institucionalizada, histórica, y pensar el arte como pura operación estética, espiritual, como comunicación intersubjetiva, haciendo de la libre subjetividad el elemento básico del arte, de tal modo que esta opción se convierte en una manera de existir y de actuar. Con Kandinsky irrumpe en el siglo XX una parte importante del pensamiento del gran escritor romántico Friedrich Schiller.

Josep de C. Laplana

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