Patrimonio artístico y arqueológico de la Abadía de Montserrat
Lunes, 5 de octubre de 2026
Los Caprichos de Goya

Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodos, 1746 – Burdeos, 1826), además de ser el pintor más importante de su tiempo, es un excelente grabador, comparable a Rembrandt. Los Caprichos no es la primera serie calcográfica realizada por el pintor. Sin embargo, es la primera serie pensada como un conjunto, completo y cerrado. Entre 1778 y 1779 ya había llevado a cabo algunas primeras tentativas en esta disciplina con una serie de grabados inspirados en la obra de Velázquez. Al finalizar el segundo viaje a Andalucía, en el año 1797, regresó a casa con la idea de realizar una nueva serie de grabados, cuyo carácter ya se empezaba a manifestar en sus cuadernos de dibujo (Álbum A de Sanlúcar, 1796-97 y Álbum B de Madrid, comenzado en Andalucía) con anotaciones y apuntes de carácter amargo y crítico, especialmente en el segundo álbum, realizado después de la ruptura con la Duquesa de Alba. Su proceso de sordera se había agravado mucho últimamente y el artista se encontraba aislado y ensimismado. Buena parte de estos dibujos de ironía cínica y mordaz fueron fuente de inspiración para Los Caprichos, que salieron a la luz en el año 1799. En 1803 Goya ofreció las planchas originales al rey Carlos IV, que las depositó en la Real Calcografía. Actualmente se conservan, desgastadas por el uso, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

Goya retrata en esta serie el hundimiento del ser humano. Refleja un mundo social y político en crisis, anquilosado, basado en una petrificada estratificación por estamentos y anclado en el inmovilismo. Goya era radicalmente un ilustrado a la manera de Jovellanos y de Moratín y desde su pensamiento acérrimamente liberal, fustiga todo aquello que le parece oscurantismo y ligado al absolutismo decadente. Pero su crítica traspasa la anécdota del momento para convertirse en descalificación de todo fanatismo universal en el tiempo y en el espacio. De ahí viene la actualidad de su mordacidad.

La Abadía de Montserrat conserva un total de 42 estampas de las 80 que conforman la serie completa. Ingresaron en el año 1964 por la donación del librero anticuario de París Just Cabot. Todas ellas pertenecen a una edición tardía, seguramente la de 1868, realizada con las planchas originales, aunque ya bastante desgastadas.

Los Caprichos goyescos llamaron inmediatamente la atención del público que, en seguida, pidió explicaciones. Del propio Goya y de su círculo más íntimo salieron diversos manuscritos que comentaban aquellas estampas. Los principales son los del Museo del Prado, el de la Biblioteca Nacional de Madrid y también el manuscrito que fue propiedad de López Ayala. El del Prado, siempre más moderado en sus opiniones que los otros.

La numeración se corresponde con el orden de la serie de Montserrat y la numeración entre paréntesis es la propia de la primera edición de 1821. Hemos respetado la grafía castellana original tanto de la estampa como de los comentarios.